Rara vez se asocia el desarrollo de competencias con la enseñanza tradicional en la que el estudiante es sólo receptor de conocimiento y en la que excepcionalmente se produce lo que Mihály Csíkszentmihályi llama "estado de flujo". Este estado es complicado de alcanzar, tal y como lo describe el autor; sin embargo, cualquier estudiante tendrá más posibilidades de experimentarlo si la metodología de aprendizaje que utiliza le exige construir, tiene un propósito (un reto) que le resulta motivador alcanzar y el resultado es significativo para su desarrollo personal y profesional. Afortunadamente, los estudiantes siempre nos sorprenden cuando les dejamos hacer.

El modelo pedagógico de la Universidad Europea se caracteriza por utilizar un conjunto de metodologías activas, ya sea en las aulas físicas o virtuales. Y hablamos en plural porque consideramos que cada una de ellas aporta un valor diferencial al aprendizaje de nuestros estudiantes según el área de conocimiento y la disciplina en las que se desarrollan. El café para todos, cuando cada uno de esos todos tiene identidad propia, carece de sentido en una institución que se proyecta al futuro.

Desde hace dos cursos académicos, la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud está formando a sus estudiantes en Educación Interprofesional, metodología que amplía el conocimiento de otras profesiones sanitarias y mejora la eficiencia de los servicios de Salud. En los proyectos se trabajan especialmente tres competencias: la comunicación entre profesionales; la autoridad, toma de decisiones compartida y modelos de responsabilidad, así como la definición, interacción y defensa de roles.

La Simulación, por ejemplo, es la metodología de aprendizaje principal de la titulación de Odontología. En este caso, las asignaturas incorporan tecnologías de última generación al modelo tradicional y las vinculan al desarrollo de operaciones complejas que, de otra forma, los estudiantes no podrían experimentar. Sin embargo también en la Semana de la Comunicación los estudiantes de esta área de conocimiento ejercitan la simulación en un entorno profesionalizado mediante la cobertura de eventos de interés y su posterior difusión.

Por otro lado, en áreas tan dispares como las de Medicina y Derecho aplican el Aprendizaje Basado en la Resolución de Casos prácticos reales como es el caso de Terapéutica Médica, Derecho Procesal y Derecho Civil. También en Enfermería los estudiantes participan en dinámicas basadas en casos clínicos extraídos de la emergencia real.

El Aprendizaje Experiencial, por su parte, es esencial en las titulaciones de Fisioterapia, Comunicación y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Así, en la asignatura de Gestión Deportiva los estudiantes del curso 2014/15 se responsabilizaron de los procesos de captación, selección y formación de los 107 voluntarios en la carrera de obstáculos “The Mud Day Toledo 2015” con más de 5.000 participantes. Igualmente, los estudiantes del área de Comunicación participan en el diseño de programas especiales sobre temas de actualidad política o social; poniendo al estudiante frente al reto de planificar una cobertura o campaña (criterios políticos, informativos, corporativos), gestionar unos contenidos (selección, producción, edición) y evaluar su ejecución.

La Project Based Engineering School (PBES) de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño es un buen ejemplo de aplicación del Aprendizaje Basado en Proyectos. En este caso las asignaturas se organizan de modo que todos los estudiantes realizarán, en cada curso académico, un proyecto de ingeniería que integra varias materias y que se adapte a la etapa formativa en que se encuentran.

Dos ejemplos más de aplicación de Flipped Classroom los encontramos en las asignaturas de Orthopedic Manual Therapy 3, del Grado de Fisioterapia, y de Estadística, de los Grados en Ingeniería Informática e Ingeniería Mecánica. En ambas, los contenidos multimedia de carácter más teórico se presentan en Moodle y las clases presenciales se reservan para la práctica, la resolución de problemas, la aplicación del razonamiento clínico, el aprendizaje de destrezas y habilidades nuevas, la integración con los aprendizajes previos y una evaluación más personalizada.

La sensibilización hacia el impacto social de cada profesión se consigue con metodologías como el Aprendizaje-Servicio que se emplea en las asignaturas de Didáctica de las Ciencias Sociales y Didáctica de la Lengua II, pertenecientes al tercer curso del Grado en Educación Primaria. Los objetivos de las asignaturas incluyen la reflexión sobre los métodos de enseñanza recogidos en la normativa y la programación de actividades por parte de los estudiantes al centro educativo real que se les asigna.

De forma más general, el plan de Sostenibilidad Curricular permite e impulsa el llevar al aula una cultura que contribuya a un desarrollo humano integral y ambientalmente sostenible. Un ejemplo de implementación de esta metodología lo tenemos en el Grado de Informática donde los estudiantes de cuatro asignaturas de 2º curso participaron en un proyecto integrador junto con la entidad sin ánimo de lucro Convives con Espasticidad, con el principal objetivo de desarrollar una plataforma virtual que unifique toda la información sanitaria y socio laboral que pueda ser de utilidad a personas afectadas por la espasticidad. También en la asignatura Química Farmacéutica II, de los Grados de Farmacia y Biotecnología, los estudiantes analizan enfermedades olvidadas (distribución geográfica, formas de transmisión, tratamientos y fármacos utilizados, entre otros). Sus trabajos finalizan con una exposición de posters abierta a toda la comunidad universitaria. Esta metodología permite al estudiante adquirir conocimientos, aplicarlos a la profesión pero, sobre todo, observar la repercusión social de lo que estudian.

Estos sólo son algunos ejemplos y, sin lugar a dudas, hay muchos más. Lo que es cierto es que si vamos a transformar las aulas universitarias en lugares donde los estudiantes vivan experiencias de aprendizaje que les permitan ser mejores personas y excelentes profesionales, cada área y cada disciplina deberá escoger la metodología que lo consiga y encajarla dentro de un ecosistema lo más diverso posible. Por eso, ante la pregunta ¿puede un conjunto de metodologías construir el modelo pedagógico de una universidad del futuro?, la respuesta es rotunda: sí.

Las empresas españolas, tanto de construcción como de consultoría, han pasado de trabajar en un entorno prácticamente autárquico al que no accedía ningún competidor que no fuera local, a tener que luchar por acceder a contratos en mercados situados en los cinco continentes. 

Igualmente, hasta ahora en la mayor parte de los casos se ofertaba únicamente el desarrollo de los proyectos o su construcción, mientras que ahora en muchas ocasiones es preciso incluir junto a ellos la financiación y la explotación de las infraestructuras, tanto para clientes públicos como privados. Todo ello adaptándose en un tiempo récord a nuevas maneras de hacer basadas en reglas técnicas, económicas y legales muy diferentes.

El resultado de esta década de cambios precipitados es mucho más que esperanzador y prueba de ello es la posición que nuestras empresas ocupan en el panorama internacional. Es de sobra conocido el hecho de que las empresas españolas de construcción ocupan posiciones de liderazgo en el mercado de las concesiones a nivel mundial y que todas nuestras grandes empresas están desarrollando proyectos de gran envergadura en los cinco continentes. Países con potencial industrial indudablemente superior al nuestro apelan al trabajo de nuestras grandes empresas constructoras para desarrollar sus nuevas infraestructuras en un contexto de fuerte competitividad no sólo a nivel de precios sino de calidad del producto final. 

Sin ninguna duda las inversiones necesarias en infraestructuras en la mayor parte del mundo van a seguir siendo muy amplias. A pesar del desarrollo digital, lo físico continuará teniendo un papel preponderante para permitir el desarrollo global de las sociedades y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de una gran parte del planeta. La movilidad de los ciudadanos, de las materias primas y de los productos manufacturados no puede ser sustituida por los intercambios digitales. Prueba de ello son los multimillonarios planes de desarrollo de infraestructuras en los países latinoamericanos en los que la experiencia de nuestro sector de la construcción debe jugar un papel muy activo.

Mientras tanto, en Europa y Norteamérica entraremos de lleno en la época del mantenimiento de las infraestructuras construidas en la segunda mitad del siglo XX con tecnologías y materiales menos avanzados que las actuales. Nuestros puertos necesitan mejorar su capacidad, el transporte ferroviario de mercancías sigue sin tener la agilidad y la permeabilidad en el territorio que sería deseable y nuestra red de transporte por carretera presenta todavía algunos desequilibrios que es necesario corregir. 

Además, se seguirán desarrollando promociones inmobiliarias y de servicios que incluirán el mantenimiento y la explotación de las mismas y que por tanto deberán ser planteadas y evaluadas desde la perspectiva del largo plazo.

Uno de los sectores en los que nuestro tejido ingenieril tiene todavía una asignatura pendiente es el de las grandes empresas de consultoría. El modelo español predominante hasta ahora ha sido el de las pequeñas empresas de consultoría con menos de cien empleados y muy especializadas en cada una de sus áreas de conocimiento. Este modelo empresarial parcelado difícilmente nos va a permitir jugar un papel activo en un escenario internacional en el que se le pide a un consultor único y multidisciplinar resolver globalmente todos los problemas de los clientes sin perder de vista la necesaria respuesta a la responsabilidad civil de nuestros proyectos, cada vez más compleja e intensiva.

La calidad de la formación técnica y la capacidad de trabajo de nuestros ingenieros y arquitectos está ampliamente reconocida en todo el mundo. Esta es una buena noticia en un momento en el que la necesidad de profesionales en el mercado interno supera a la oferta de egresados en nuestras universidades. Sin embargo, las necesidades de un mundo cada vez más complejo hacen necesario ajustar el modelo de formación, dando cabida a la formación en competencias transversales que tendrán que superponerse a las puramente técnicas. Será necesario hablar fluidamente otros lenguajes, además del idioma inglés, como el financiero, el legal o el del trabajo en equipos multidisciplinares para poder seguir defendiendo los intereses de las compañías españolas.

También será necesario un impulso a nivel global en el que administraciones y empresas privadas sean conscientes de la necesidad de desarrollar tecnologías de futuro en el entorno de la obra pública y la edificación. El desarrollo de nuevos materiales que sean más durables o la gestión inteligente de infraestructuras deben estar en nuestra lista de prioridades. Una vez más, será necesario que se levanten las barreras entre profesiones y que se trabaje aunando esfuerzos.

Sin duda las perspectivas de futuro son optimistas pero sólo para los profesionales y los colectivos que estén preparados para una revolución copernicana del aparentemente inamovible mundo de la obra pública y la edificación.

Ana Cruz Chust

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